Con Sara Hernández y contra Getafe Informa

Pancho Villa

Compadezco profundamente a Getafe Informa por el error de interpretación de datos que ha cometido. Los botarates que lo sostienen a hombros han manipulado vilmente un comunicado de prensa que era objetivamente impoluto. Yo no tengo la culpa, queridos amigos, de que unos estudiantes con ínfulas de intelectuales se arroguen el derecho de juzgar la competencia de una alcaldía impecable. Pero quiero expresar, en nombre de la honradez periodística, mi más sincero perdón a todos los lectores que han sido víctimas de este fraude.

Pido perdón por el titular: «el Ayuntamiento de Getafe mintió al asegurar que se deuda era cero». Es evidente que en el comunicado de prensa de hace unos meses el gobierno decía la verdad. Porque la verdad no es lo que ustedes piensan: no es que dos más dos sean cuatro, sino que puedan ser cuatro. La verdad es una cuestión de aproximación al hecho. Si yo digo que dos mas dos pueden ser cuatro, entonces estoy diciendo la verdad. Pero si digo que dos más dos son cuatro, miento como un bellaco. Por eso la alcaldesa acierta: cuando dice que la deuda es cosa del pasado, implícitamente está apuntado a su posibilidad de ser algo superado, a que alomejor, quizás, ya no sea un problema del que preocuparse. No conozco una forma más incontestable de expresar la verdad de un hecho.

Pido perdón por la torticera comparativa que se hizo entre los datos de Hacienda y los del Ayuntamiento. Quien siembra cizaña recoge tempestades. Y el símil que se hizo es propio de sembradores de la peor cizaña. Por eso, antes de que la tormenta descargue su furia, quiero compensar al lector por la maldad de estos embaucadores. Hay que decirlo sin miedo: los datos de Hacienda no son la verdad. Tampoco hace falta ser un genio: ya hemos visto que las cosas son negras en la medida en que se acercan al negro, y que dejan de serlo cuando tocan el negro. Es es el motivo por el cual los datos del Ministerio son rotundamente falsos: porque dicen claramente que la deuda en el año 2017 era de 23 millones y no de 15. Si dijeran que puede que sea esa, como cualquier otra, la cantidad exacta, acertarían. Pero al proclamar la certeza del dato, yerran de pleno. Es un error de principiantes que la Alcaldía no comete: allí está la incontestable verdad expresada en varios comunicados de prensa, y que se resumen de forma meridiana en que la deuda en el año 2017 podía ser 15,6 millones o 6,9 millones, en función del año en que se afirmarse tal cosa. Esa y no otra es la verdad que vengo a defender: la de poder ser y no la de ser.

Pido perdón también por la acusación implícita -mis colegas tienen por costumbre lanzar la piedra y esconder la mano, pidiendo disculpas de antemano a la alcaldesa por una información que podía ser falsa- de falta de transparencia. Solo un asno o un inmoral es capaz de asegurar que el portal digital del Ayuntamiento no expone con claridad en qué se ha gastado el dinero de cada ciudadano. Cualquiera puede comprobar allí cuál es la deuda actual de la ciudad. Y qué cantidad se ha reducido cada año. De nuevo, solo quienes piensan que lo verdadero es aquello que es, craso error propio de mentes pretendidamente objetivas, se atreven a contradecir en este punto al gobierno. Puede ser que la deuda se reduzca 9,6 millones (2016) en un solo año cuando Hacienda dice que son uno y pico. Lo que no puede ser es que ser reduzca la cifra exacta que dice el Ministerio. Porque eso es lo que es y no lo que puede ser. Y ya hemos visto que algo es verdadero es la medida en que tiene opciones de ser ese algo; pero jamás será cierto cuando es ese algo. Por eso, poner la mano en el fuego por Hacienda es quemarse como un tonto, y hacerlo por el Ayuntamiento es sentir el calor de lo verdadero.

Para terminar y en honor a la verdad, quiero expresar con un comparación innegablemente justa mi solidaridad con la alcaldesa y el resto de afectados por un tratamiento tan ruin de los datos. Para desmentir los vertidos por Hacienda bastará con enfrentarlos a los comunicados que el Ayuntamiento emitió en mayo de 2018 y enero de 2019, respectivamente.

Lo que es: enemigo acérrida de lo verdadero. Los datos da Hacienda son rotundamente falsos porque son algo. Son 23, 31, 32 y 37. Pero no pueden ser 23, 31, 32 y 37 al mismo tiempo, y he ahí la razón de su error.
Lo que puede ser: expresión inmortal de lo verdadero. Los datos del Ayuntamiento son ciertos, irremediablemente ciertos. Y la razón es clara: cada año la deuda pueda ser una cosa, pero nunca es ninguna, y he ahí la razón de su acierto.

Lo diré más claro pero no más alto: un hecho solo es incontestable si es discutible. Y eso es algo que nunca entenderá Getafe Informa.

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